Comunicado de AFUTU a madres, padres y/o tutores legales

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Asociación de funcionarios de la Universidad de Trabajo

Enviamos esta carta con la intención de compartirles la realidad que toca vivir en la educación hoy. Somos tantos los/las docentes y funcionarios/as que hemos trabajado incansablemente en el 2020 para llegar a impartir los conocimientos necesarios para un aprendizaje certero, y no fue nada fácil. Desde horas de planificación, pasando por cursos y cursillos, muchas veces impartidos entre los/las propios/as compañeras/as, sobre cómo manejar una plataforma o «subir» una actividad, hasta el empleo de dos pantallas a la vez a la hora de dar una clase, entre otros varios aspectos. Varias de estas acciones son posibles gracias a otros actores institucionales que pocas veces son reconocidos.

En UTU, algunos de esos actores son los/as educadores, que tienen un rol fundamental en el acompañamiento del proceso educativo. Son quienes están en todo momento y crean un lazo entre la institución, docentes, familias y estudiantes. Son profesionales con las herramientas necesarias capaces de ayudar en el proceso de enseñanza-aprendizaje y siempre también seguir aprendiendo, porque todos/as tenemos algo para aprender y enseñar al mismo tiempo.

Queremos compartir cuál es la realidad y qué implica un grupo numeroso y el recorte de horas:

1) Las/os docentes en 40-45 minutos no pueden ofrecer la misma calidad educativa a 25-30 alumnos que a 35 o muchos/as más.

2) Disposición poco favorable de salones, asientos y pizarrones, dificultando el

seguimiento del curso.

3) Adscriptos desbordados de solicitudes y trámites haciendo que la atención al estudiante quede en segundo lugar, estando asignados dentro del aula.

4) Condiciones insalubres para un/a solo/a docente. Se pasó de grupos de 25 estudiantes a grupos de 35 y más. Lo que antes eran dos grupos, dos docentes trabajando, hoy lo tiene que hacer sólo uno/a.

5) Estudiantes desmotivados ante el año lectivo, lo que puede significar posibles abandonos y repeticiones, especialmente los que tienen los derechos más vulnerados que deberían ser la prioridad institucional según el objetivo 2 de la nueva ANEP.

6) Imposibilidad de conocer a todos/as los/as estudiantes, de atender a sus particularidades e intereses.

7) Redistribución de alumnos/as en otras orientaciones educativas porque el grupo que ellos/as quieren, es decir, lo que eligen como orientación ya no existe y se los deriva a otra. Esto es una violación de los derechos educativos que hemos logrado luego de décadas de movilizaciones.

8) Falta de recursos a la hora de atender a cada estudiante en particular. Sin

Educadores/as no hay nexo entre la familia y la institución. Sin educadores/as es casi imposible el seguimiento y trabajo con estudiantes que presentan adecuaciones o tolerancias. Esta pérdida afecta a estudiantes en contexto de vulnerabilidad, que tienden a desertar del sistema, y que han encontrado en estas figuras el apoyo emocional y moral, necesario para que muchísimos/as alumnos/as no dejen de estudiar. En cuanto a esto, vemos y sentimos que se retrocede a tiempos anteriores donde estudiantes que dejaban el sistema, simplemente lo dejaban y el Estado no tenía respuesta ante esta situación. El Estado, tiene la obligación de proteger, respetar y cumplir el derecho a la educación.

9) Este año, aunque nuestras autoridades hablen de presencialidad total, no es presencialidad completa, los/as alumnos/as NO van a concurrir todo el horario de clases como se hacía normalmente, por este motivo nos exigen trabajos virtuales, desconociendo la realidad de que muchísimos/as de nuestros/as alumnos/as no tienen dispositivos tecnológicos en condiciones o no tienen wifi para poder participar de estas clases.

Es importante tener presente que es un año especial, sabiendo que hay rezago en los aprendizajes debido a las características que presentó el 2020, entendemos que es necesario reafirmar y mejorar los conocimientos que en el año pasado no se alcanzaron, y la situación en la que transitaremos el 2021 no sólamente es totalmente desfavorable, sino que va en contra de todo lo que el colectivo docente considera necesario para el presente año.

A partir de lo expuesto, sentimos que la educación pública se ve afectada notoriamente y en enorme desventaja con respecto a la educación privada, esto significa que se amplía la brecha entre quienes tienen más recursos económicos (que accederán a mejor educación: grupos pequeños y todo los que esto conlleva, como lo hemos explicado anteriormente) y quienes tienen menos recursos (y acceso a una educación con “recortes”).

Reconocemos lo difícil que es creer que cuando se recorta dinero en la educación están recortándose las posibles mejoras del futuro de nuestros/as hijos/as. Sin embargo, creemos firmemente que la educación y el acceso al conocimiento en sí mismo es un símbolo de libertad, de entender el mundo que nos rodea, de crear un espíritu crítico que la actual administración (habiendo prometido otra cosa) quiere recortar, los docentes, adscritos, educadores y actores institucionales todos queremos una solución, buscamos certezas para tu hijo/a, sobrina/a, nieto/a.
Vos, como padre-madre-tutor, ¿estás conforme con grupos tan numerosos, falta de horas docentes y educadores sociales?

¿Estás dispuesto/a a renunciar a la calidad de la educación de tu estudiante?