¿La educación como servicio tercerizable?

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En relación a los proyectos de Participación Públicos-Privados (PPP).

    ¿La educación como servicio tercerizable?

La modalidad de tercerizar los servicios en la educación no es una novedad.

Se trata de desplazar a los trabajadores estables de la educación, en principio personal de servicio y mantenimiento, con la consiguiente desvinculación del Estado. Ejemplo de ello, es la tercerización del servicio de limpieza, mantenimiento y seguridad de las instituciones educativas en general.

Consecuencia de ello, es la rebaja salarial, la precarización de las condiciones de trabajo y el desamparo laboral. También se pierde desde lo educativo: tomando la institución educativa como un todo, el cambio constante de la plantilla, la falta de contacto permanente con el estudiantado y el cuerpo docente conspiran contra un relacionamiento estable funcionariado-alumno.

La mentira institucionalizada que proclama la tercerización como medida para disminuir los gastos por parte del Estado, es una falacia evidente: ya que este último aporta grandes sumas de dinero a empresas particulares que pagan sueldos de miseria a los trabajadores.

La libertad de cátedra, fruto de una lucha de largos años, se ve amenazada por el ingreso de multinacionales editoriales, la llegada de “manuales” que buscan obligar al docente a manejar sus contenidos en forma uniformizada.

Estas “fundaciones”, sin aparentes fines de lucro, forman parte como figuras jurídicas de nuestra sociedad, utilizando nuestra legislación y sus posibles ventajas o exenciones impositivas, ofrecen generosas “donaciones” a las instituciones públicas.

Una verdad a voces es que nuestro endeble sistema educativo, es fuente de lucro, y la educación es un negocio que puede ser fuente de mucho dinero.

No podemos confundir ni ser engañados por el interés de una empresa o de empresas, de ser parte de “Fundaciones” que ofrecen “servicios” al sistema educativo.

Las ventajas para estas empresas son muchas: exonerar impuestos, buscar “nichos de mercado, y hasta quizás más adelante poder permitirse, el diseñar programas educativos, que sean, “útiles” “efectivos” “de rápida salida laboral”.

Y más allá aun, puede conseguirse, a través de programas como el Voluntariado, que los jóvenes trabajen en forma gratuita para de algún modo devolver el gesto generoso de esa empresa la última Ley Nacional de Presupuesto se incorporan normas para iniciar experiencias de inversión en infraestructura bajo la denominación de proyectos de Participación Públicos-Privados (PPP).

En la página de la Presidencia de la República se indica que “según lo establece la normativa vigente, los contratos de participación público privada son realizados por la

Administración Pública, que encarga a una persona de derecho privado por un período determinado, el diseño, la construcción y la operación de infraestructura, además de la financiación. Por ejemplo, pueden incluirse en esta modalidad de contratos obras viales,

ferroviarias, portuarias, de infraestructura energética y de disposición y tratamiento de residuos. Del mismo modo, la legislación vigente también se podrá aplicar a obras de infraestructura social, incluyendo cárceles, centros de salud, centros de educación, vivienda de interés social, complejos deportivos y obras de mejoramiento, equipamiento y desarrollo urbano”. (presidencia.gub.uy)

De concretarse ( de hecho ya está en una silenciosa pero constante marcha) algo de esto en el ámbito educativo se estarían de hecho privatizando centros educativos  bajo dicha modalidad. Desde la ANEP, se plantea esta modalidad como la única solución posible a las demandas que hoy tiene el sistema educativo y que el Presupuesto asignado no puede resolver.

   ¿Cuáles son los pasos de esta estrategia?

  • Creación de centros educativos con la modalidad público-privados con fuerte presencia de empresas nacionales y multinacionales.
  • Avance en proyectos de participación público-privado, (las PPP) , que puede llegar al extremo de adjudicar la construcción y gestión posterior a una empresa privada de un centro educativo público estatal.
  • Continuación de la política de tercerizaciones, de aquello que es considerado desde la óptica capitalista “servicio educativo”.
  • La viabilización de las empresas directamente o fundaciones incorporadas a las propuestas educativas ya sea en pequeños proyectos o en programas más ambiciosos.

Lo importante en definitiva para la lógica capitalista es “abrir el mercado educativo”

Hoy como siempre, rechazamos y repudiamos la implementación de las PPP en nuestro sistema educativo, por ser entre otras cosas, la puerta que habilita que el sistema educativo sea considerado mercancía  y se ahonden aún más las inequidades y los privilegios del capital

AFUTU